En la mañana del 10 de agosto de 2026 Colombia sintió un sismo fuerte que probablemente, muchas personas expresamos: “Creador bello, ten misericordia”.
Hombres y mujeres de la diferente estratificación socioeconómica donaron mucho más, más de lo que uno imagina, casi como si cada uno estuviese sintiendo en su pensamiento, corazón y alma, la frase de la canción de Mercedes Sosa: “Solo le pido a Dios, que el dolor no me sea indiferente”.
Y ante estas circunstancias imprevisible, la reacción de los hombres y mujeres a quienes hacemos homenaje, fue de una acción inmediata, de fuerza, de solidaridad incondicional, de unión y trabajo en equipo, de acatamiento a las pautas de rescate.
Es a esos hombres y mujeres que guardaron silencio para escuchar una vida, que se unieron para celebrar el encuentro de una persona, que sintieron pena o duelo por la pérdida de un ser vivo; que hoy se les dice “GRACIAS, MIL GRACIAS”, por su existencia y por estar en el lugar, por encontrarse en el camino, por su labor y lo mucho que hicieron.