El domador de caballo habla con mucha elocuencia, comunica el legado que le dejo su abuelo y su padre, recuerda con gran emoción las caminatas que hacía con su familia desde los 7 años.
Hoy sonríe cuando recuerda las palabras de su abuelo en la niñez: “hijo tienes madera para domar caballos”.
El domador de caballo también canta y su alegría se expresa al adiestrar, dándole vueltas, usando las riendas, haciéndole que cruce las patas y adaptándolo a los arreos.
Al Domador de Caballo se le admira su paciencia, su conocimiento y su actividad con gran manejo.