Relato 88. El Escudo

Relato 88.  El Escudo

Ella recordaba que el ambiente laboral algunas veces se tornaba pesado, que las citaciones a reuniones algunas veces no eran conocidas con anterioridad y que, en circunstancias menos esperadas, se trataban temas que sentía, estaba siendo sujeto de pruebas o de presiones como el dicho: “parecía que fueras conejillo de indias”. 

Era en este ambiente un poco denso por la temática a tratar que algunas veces las respuestas eran de un tono más fuerte; por ello, recuerda después de muchos años, que un Jefe manifestó:  por qué hablas como si tuvieras un escudo en tus manos? , y ella respondió:  como no voy a utilizar un escudo, cuando siento con frecuencia que me están lanzando piedras. 

Y eso es algo que no se puede ocultar, en situaciones necesitamos protegernos de actitudes, comentarios o acciones que nos afectan nuestra paz; no siempre se dice No a las propuestas; pero con el escudo se colocan límites a las circunstancias, porque nos permite con ello, resistir a las adversidades. 

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