A vísperas de la fecha de cumpleaños de mi hermana mayor, en una visión amorosa, pensaba que ella era la única que no tendría una hermana mayor y que no había sido fácil el aceptar responsabilidades que en forma silenciosa las realizaba.
Le admiró su dedicación, su compromiso en cada actividad que hace, su presencia incondicional y su comprensión, aun pasando ratos no tan maravillosos.
Ella, mi hermana mayor, tiene un corazón de valientes, unos pies que saltan a la distancia cuando la familia lo requiere, una expresión amorosa de comprensión; la verdad, no sé cómo lo hace, pero siempre está ahí y no espera nada a cambio.
Mi hermana Mayor forma parte de los elegidos primogénitos de DIOS, como es manifestado en Éxodo 13:2 “«Conságrame a todos los primogénitos. (..), me pertenecen»; por ello, con prioridad recibió liderazgo y gran sentido de protección.
Sus hermanas menores somos bendecidas de tenerte. “Mil gracias mami”.