El recuerda al Tio, hermano de su madre, a quien le encanta el arte, sus actividades de pasatiempo era la fotografía, aunque en su momento de auge también fue fuente de ingreso.
El Tio era amante del teatro y su capacidad de docente se ponía a disposición en las artes escénicas, a muchos jóvenes en el salón comunal del barrio.
La niña acudió en una época a unos de sus enseñanzas en tiempo de receso escolar y puede decir que agradece a él, el gusto por el teatro y la lectura de poemas.
A pesar de los años, siempre se llevará en su memoria el poema que repetía en sus enseñanzas el tío: “ A una bella Campesina” cuyo autor es Antonio Morales y que fue interpretado en su momento por El Indio Rómulo, así:
“A una bella campesina,
Que por mis pecados vi un besito le pedí
De esa su boca divina.
Yo le dije:
“ Huri querida, si me das lo que te pido
Rendido a tus planes estaré toda la Vida…”
El legado del tío, se dio en todas aquellas personas que compartieron tradición, historia y que expresaron a través del tiempo, que la semilla sembrada de alguna manera dio fruto.