Relato 77. La amiga de enseguida

Relato 77. La amiga de enseguida

La niña tenia de amiga la vecina de su casa, las dividía solo unos murros, sus edades diferencia de dos años, pasaban momentos de compartir y en algunas ocasiones existían diferencias y se ponían a disgusto entre ellas.

En una ocasión la mamá de una de ellas, se comunicó con la abuela de la otra (la más pequeña vivía con su abuela), con el fin de que le permitiera la compañía de su nieta para que fuera con la hija a llevarle el almuerzo al papá, quien era empleado público y todos los días esperaba su comida.

El recorrido era aproximadamente de 40 minutos a pie, pasaban por una gallera, por unos barrios que apenas se estaban formando en construcción, en completo silencio, porque ambas estaban molestas.

La niña acompañaba a la amiga de enseguida, le llevaban el almuerzo al papá de ella; allí esperaban que almorzará y se regresaban sin dirigirse en todo el recorrido, una sola palabra.

Con la inocencia de la niñez, vivían sin pensarlo, las palabras del Poeta Chileno Pedro Prado Calvo, “la amistad es amor”:

La amistad es amor en serenos estados.

Los amigos se hablan cuando están más callados.

Si el silencio interrumpe, el amigo responde mi propio pensamiento que también él esconde.

(…), se adivina un saber más allá de las ciencias.

Y por eso yo busco el tener a mi lado el amigo que entiende cuanto digo callado (…)

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